El complejo nodo que limita la parcela invita a que nuestro proyecto intente generar nuevas fuerzas que lo presionen y den cierta definición a una situación que ahora se encuentra totalmente desconfigurada.
Con la humildad que se necesita al intervenir en un lugar que se presume cambiará mucho en poco tiempo, continuaremos la estrategia empleada durante el primer cuatrimestre fijando al río, el único elemento que podemos considerar realmente consolidado en este tramo de ciudad, como el foco de nuestras intenciones. Será por tanto una labor de refuerzo de los recorridos longitudinales pero esta vez pretendiendo que la escala urbana de la intervención atienda a las nuevas necesidades que exigen los edificios de habitación, tanto por nuestro hotel como por las viviendas que prevé el Plan General.
Así, nuestro objetivo será definir para su nuevo uso las cualidades que necesita un espacio perdido o, como lo llamaría Ignasi de Solà-Morales, un “terrain vague” entre una trama industrial envejecida y uno de los principales ejes de acceso a la ciudad desde el Aljarafe; para ello volveremos a jugar con la cota pero, si en el proyecto anterior el río nos exigía bajar hasta llegar a él, ahora la su búsqueda será por medio de la altura, la vista y, en consecuencia, la negación de la avenida Juan Pablo II. El resutado, una traza fuerte que se convierte en un pliegue del terreno que trata de jugar con el transeunte al ofrecerle un espacio público que puede desarrollarse y segmentarse según su cota y la confrontación entre densidad y vacío.
El conocimiento de la tipología es básico para la creación de Arquitectura, sin embargo la investigación que permite el trabajo de aula abre las puertas al debate de la investigación compositiva; nuestras primeras lecciones sobrevolaron la libertad que parecía ansiar la creatividad durante el siglo XX, por lo que parece lógico que basar el proyecto en el tipo parezca obsoleto. Mi criterio no puede distar más de esta realidad y, sin embargo, no puedo evitar, de hecho lo fomento, que definir espacios en un lugar perdido beba de este libertinaje ecléctico del que hablamos. Como ya intentaba apuntar en el anterior trabajo, este proyecto trata que sus espacios surjan directamente del flujo y que, en lugar de conformarse como cajas apiladas en torno a ciertos ejes, se conviertan en fondos de saco, ojos de buey o mallas a contraluz donde el visitante pueda acumular información.
Como ya decíamos, la banda de territorio que llega desde el río es el origen, pero en ella el hotel es un hito diferenciador (”The Strip”, S,M,L, XL, Rem Koolhaas), y a su alrededor debe generar una vida diferente. De este modo, el edificio se enrolla sobre sí mismo para generar una huella en la planeidad eterna de Sevilla, esta plaza queda protegida del exterior y a una cota más baja, para que sea registrable por medio de la vista desde el acceso, o desde las cubiertas que se alzan hacia el mirador; de hecho, como concentrado de flujos el hotel propone una transición de espacios según el objetivo que siga el usuario, ya sea el descanso, el disfrute de la comida o su tiempo libre.